De la misma forma en que lo había realizado durante la campaña antártica 2017/18, el Estado Mayor conjunto de las FFAA se vio en la necesidad de pedir ayuda a la Fuerza Aérea de Uruguay para poder cumplimentar un abastecimiento complementario a base permanente "Marambio", la más próxima al continente.

Ante la consulta de Infobae, desde la Fuerza Aérea se aclaró que, "es absolutamente habitual que más allá del gran soporte logístico que se realiza cada año en las sucesivas campañas antárticas de verano, durante la invernada se asista al personal de las bases permanentes con materiales complementarios así como también es frecuente que se realicen fugaces tareas de mantenimiento en las bases temporarias que lo requieran".

El puente aéreo entre Río Gallegos y la Antártida se realiza con los poderosos Hércules C130. Según apuntan desde la aviación militar, este sistema de armas (tal la denominación militar de cada aeronave) está cumpliendo 50 años de operación en la Fuerza Aérea Argentina. No es menos cierto que estas aeronaves admiten sucesivas modernizaciones que hacen que mientras que la estructura principal lo soporte, sean sometidos a cambios de motores, aviónica (instrumental) y demás sistemas inherentes a la operatividad de cada máquina.

En este contexto, la FAA encaró un ambicioso plan de modernización de la flota de Hércules para lo cual se firmó un convenio con una importante firma aeronáutica de EEUU, con la intención de llevar a estas naves a los estándares de calidad de los modelos similares de última generación.

Como parte del acuerdo se incluyó la condición de que a partir de la realización de la modernización de la primer aeronave, las siguientes se harían en la Fábrica de aviones FAdeA (del Ministerio de Defensa) la que a la fecha ya ha entregado un Hércules modernizado, estando a punto de finalizar la segunda unidad.

Pero durante la campaña del último verano, precisamente el avión matrícula TC 69 modernizado en USA, sufrió un percance al aterrizar en Río Gallegos al no funcionar el sistema de reversión de turbinas para conseguir el frenado en pista.

Si bien la falla fue imputable a la empresa contratista, durante este año se realizaron más de 30 aterrizajes de prueba controlados, hasta que por segunda vez fallaron las turbinas. Tras lo cual una junta técnica conformada por personal de la fuerza, de FAdeA y de la contratista se encuentran en la tarea de detectar y solucionar la falla.

A partir de eso, se decidió continuar operando con un C130 sin modernizar, pero en virtud de los rígidos protocolos de seguridad en la materia, cuando una máquina de este porte se despliega a la Antártida, es necesario que un avión similar se encuentre a la orden y preparado para despegar en apoyo a la nave titular.

La Fuerza Aérea recalcó que no resulta necesario que la aeronave uruguaya parta desde Montevideo ya que la norma indica que debe garantizarse asistencia en no más de 5 horas, lo que perfectamente puede ser atendido llegado el caso, despegando desde la capital uruguaya.

La misión está programada para el próximo 28 de mayo y la colaboración requerida se enmarca dentro de un tratado internacional conocido como SICOFAA (Sistema de Cooperación de Fuerzas Aéreas Americanas) que constituye un sistema de ayuda interfuerzas para el caso que se generen situaciones de este tipo. Fue en cumplimiento de este tratado que Argentina ha colaborado en varias ocasiones durante catástrofes naturales, en Chile, Ecuador y otros puntos del continente.

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